La IA está transformando la manera de aprender y obliga a replantearse qué sigue siendo esencial en la educación. Por ejemplo, el valor del error, el desarrollo del criterio propio y las relaciones humanas. Estas han sido algunas de las reflexiones sobre las que ha girado la primera sesión del Ciclo de Conversaciones sobre Educación e IA de La Salle - Universitat Ramon Llull, en la que Rosa Ma. Alsina, provost del campus, y el Hermano Jorge Sierra, delegado de Misión Pastoral de La Salle en España y Portugal (Distrito Arlep), han conversado sobre los retos educativos en la era de la IA. El encuentro ha sido moderado por Armando Pego, coordinador del programa de Doctorado en Filosofía de La Salle-URL y responsable de Pastoral del campus.
Tomando como punto de partida la encíclica Magnifica Humanitas del papa León XIV, la sesión, titulada 'Técnica y dominio. Persona humana e IA', ha invitado a reflexionar sobre el desarrollo tecnológico desde una perspectiva centrada en la persona. El Ciclo de Conversaciones sobre Educación e IA está impulsado por el equipo de Pastoral del campus y propone un diálogo trimestral abierto sobre el impacto de la inteligencia artificial en la misión educativa, desde una mirada humanista abierta a la trascendencia. Como ha explicado Armando Pego, la voluntad es ir más allá de la perspectiva científica, tecnológica o pedagógica e incorporar al debate la dimensión espiritual, la interioridad y la trascendencia.
Aprender más allá del resultado
Uno de los primeros ejes de la conversación ha sido la tensión entre la inmediatez de los resultados que ofrece la IA —a veces incorrectos y con sesgos— y el valor de los procesos de aprendizaje. Los ponentes han reflexionado sobre la importancia de seguir desarrollando las capacidades para comprender, cuestionar y tomar decisiones. Así, Rosa Ma. Alsina ha destacado "el papel del error" como elemento esencial del crecimiento personal y del aprendizaje.
En esta misma línea, el H. Sierra ha invitado a repensar las actividades de aprendizaje y los sistemas de evaluación, asegurando que la reflexión educativa debe ir más allá de prohibir el uso de la IA. "Quiero que los alumnos utilicen la inteligencia artificial. Quiero que la utilicen y que la utilicen bien", ha afirmado, defendiendo la necesidad de educar en un uso consciente, ético y crítico de la tecnología.
El valor insustituible de las relaciones humanas
Durante el encuentro también se ha reivindicado la importancia de preservar las experiencias humanas auténticas en un entorno cada vez más digitalizado. A través de diversos ejemplos, los ponentes han recordado que la educación va más allá de la transmisión de conocimientos y de la obtención de resultados, que también es un espacio de diálogo y de construcción de vínculos entre personas, algo que la IA no puede sustituir.
En este sentido, Alsina ha puesto en valor "la responsabilidad de la universidad de generar y promover estas relaciones", destacando la importancia de los proyectos transversales y de formar buenos profesionales y personas sensibles, con criterio y capaces de relacionarse con los demás. Por su parte, el H. Sierra ha defendido el papel de la universidad "como espacio de pensamiento crítico y de relaciones auténticas" ante la capacidad de la IA de simular formas de comunicación, empatía y cercanía humanas.
Tecnología, humanismo y espiritualidad: una mirada al futuro de la IA
A lo largo de la conversación también se han abordado algunos de los riesgos que plantea el uso de la IA, como la apariencia de objetividad de sus respuestas, el peligro de delegar en ella el criterio propio y la concentración del desarrollo tecnológico en manos de grandes empresas. Los ponentes, al igual que el papa León XIV en su encíclica Magnifica Humanitas, han coincidido en la necesidad de afrontar esta transformación sin caer en el rechazo a la tecnología ni en una aceptación acrítica de sus posibilidades.
Así, se ha hablado de qué puede hacer la IA, pero, sobre todo, de pensar con qué finalidad se utiliza y qué consecuencias puede tener. En este sentido, el H. Sierra ha asegurado que "si la IA nos ayuda a las personas a avanzar un poco más rápido hacia donde queremos ir, bienvenida sea". Durante el turno de preguntas, también ha reivindicado, desde la fe cristiana, una mirada esperanzada hacia el futuro. "Mi esperanza no se fundamenta solo en la fe, sino también en preguntas como la vuestra", ha afirmado, recordando que la dignidad de las personas, como criaturas de Dios, va más allá de cualquier avance tecnológico.
Con esta primera sesión del Ciclo de Conversaciones sobre Educación e IA, La Salle-URL abre un espacio de reflexión compartida sobre los retos de la IA en la educación que tendrá continuidad con nuevas sesiones en los próximos meses.