La Salle Campus Barcelona, miembro fundador de la Universitat Ramon Llull, ha celebrado una mesa redonda con expertos de diferentes áreas para reflexionar y debatir sobre inteligencia artificial y el cuidado de la persona humana, tomando como hilo conductor la reciente encíclica del papa León XIV. Bajo el título Cuidado de la persona humana e IA. A propósito de la encíclica 'Magnifica humanitas' del papa León XIV, la sesión ha promovido un diálogo transdisciplinario sobre los desafíos sociales, educativos, filosóficos y tecnológicos que plantea la actual revolución digital.
El acto ha contado con la participación de la Dra. Rosa Ma. Alsina, provost de La Salle-URL; el Dr. Carles Llinàs, decano de la Facultad de Filosofía; el Dr. David Miralles, profesor e investigador de La Salle-URL; y el Dr. Ricardo Mejía, profesor de la Facultad de Filosofía. También participó en formato online el Hno. Alejandro González Cerna, decano de Educación de la Universidad de Belén. El moderador fue el Dr. Armando Pego, director académico del Programa de Doctorado en Filosofía: Humanismo y Trascendencia.
Análisis de la encíclica Magnifica humanitas desde el diálogo entre disciplinas
El moderador del acto, el Dr. Pego, comenzó la sesión destacando la voluntad de organizar una mesa redonda que no fuera una suma de monólogos, sino más bien una pequeña conversación capaz de reflejar rasgos característicos de la encíclica y de nuestro campus. Y hacerlo desde una mirada transdisciplinaria y cristiana porque, al fin y al cabo, la encíclica es un documento espiritual.
El Dr. Ricardo Mejía inició el coloquio expresando el principal eje característico de la encíclica del papa León XIV: “Nos encontramos ante una encíclica social. No es un texto que aborde temas dogmáticos ni doctrinales desde el punto de vista teológico, es una encíclica social. Existe una relación con la encíclica Rerum novarum del papa León XIII en el sentido de que afronta una nueva revolución, la revolución digital”. La encíclica no habla de un simple cambio de época; nos dice que es una revolución. Para la filosofía es mucho más fuerte hablar de revolución que de cambio. Desde mi punto de vista, el papa ha sido muy valiente y muy explícito. Por su parte, el Dr. Carles Llinàs dio continuidad a esta idea: “Es indiscutible que se trata de una encíclica social, y añadiría que no es una encíclica dogmática porque no habla de los puntos centrales de la fe, pero sí me parece que los puntos centrales de la fe están como premisa de todo lo que se dice a continuación. La encíclica no es tecnófoba ni mucho menos, pero sí nos dice: o una determinada versión del ser humano o otra”.
El contrapunto a la mirada filosófica lo aportaron el Dr. Miralles y la Dra. Alsina. “El papa es matemático. Habla de conceptos que, o perteneces al ámbito, o no los conoces, y hay uno que dice que debe profundizarse en la investigación científica: la representación interna de los modelos. Es un constructo que hace la IA y que también hacemos nosotros en el cerebro, que nos ayuda a interpretar o aprender decisiones sobre una cuestión concreta y que utilizamos mucho en nuestro grupo de investigación”, subrayó el Dr. Miralles, que añadió: “Con la interacción con la máquina puedes llegar a perder el deseo mismo de buscar realmente al otro. Cuando hablas con un amigo y le comentas tus problemas, aparece algo más porque hay otra persona y sientes la necesidad de conocerla, y eso no aparece con la máquina”. En este punto profundizó el moderador, el Dr. Pego, exponiendo que “toda interacción con las personas implica que no sabes qué puede suceder; una máquina te responderá, hablas con una persona y puede que no lo haga. Una máquina no dejará nunca de responder.”
Por su parte, la Dra. Alsina combinó la mirada tecnológica con la educativa para abordar su punto de vista sobre la encíclica: “Necesitamos criterio y sentido crítico, entender la nueva realidad que nos toca vivir, porque en el fondo la IA no es nueva en sí misma; lo que sí es nuevo es la que tenemos hoy y su democratización. Por tanto, hay que adaptarse tanto desde el punto de vista educativo como desde la investigación y la industria. Coincido con el papa cuando dice que la tecnología no es neutral, un mantra muy utilizado. Hay diseños tecnológicos que tienen un propósito inicial, y nunca había visto una afirmación tan categórica de una personalidad tan relevante".
Poner a la persona en el centro en el contexto tecnológico global
En la parte final, el Dr. Mejía recalcó que el papa se sitúa rechazando una tecnofobia desde un punto de vista racional. “Él reconoce que la IA y las tecnologías emergentes sin duda benefician a la humanidad, pero por otra parte también critica lo que un teólogo británico denomina tecnolatría”. El último capítulo, que considero el más político, habla de un tecnofascismo, que consiste en consagrar el dogma de la innovación. En este punto coincidió la Dra. Alsina: “A nivel global debemos entender que las estructuras de poder ya no son únicamente las que siempre hemos conocido; siguen existiendo, pero el poder se ha trasladado a convertirse en un poder digital. Un poder cuya propiedad no pertenece a una persona que has elegido cada cuatro años, sino a alguien con un interés empresarial”. El Dr. Miralles concluyó su intervención recalcando que la verdad es un bien común y no propiedad de quien tiene el poder.
Finalmente, la mesa redonda contó con la intervención online del Hno. Alejandro González Cerna, decano de Educación de la Universidad de Belén, quien se mostró agradecido por haber podido participar en una charla “realizada desde la lectura personal y comunitaria y que se desarrolló compartiendo juntos y no desde el dogma. Se ha dicho que el papa no lo hace y nosotros tampoco lo hemos hecho.” Y concluyó con una mirada desde el punto de vista lasaliano: “Queremos incorporar la IA como una herramienta que nos ayude a ver a las personas de forma integral y a ayudarlas a utilizar los pies y la cabeza. ¿Ayudamos a nuestros estudiantes para que compitan contra organismos y algoritmos? ¿O los estamos capacitando precisamente para aquello que el algoritmo no puede imitar? Como el amor, el pensamiento disruptivo o la verdadera innovación”. Y concluyó: “Coincido en que la encíclica es social y no es cristocéntrica, pero es profundamente humana”.
La jornada se enmarca en la voluntad de La Salle-URL de fomentar el diálogo entre tecnología, humanidades y sociedad para afrontar los grandes retos contemporáneos. Fieles a una tradición educativa que combina innovación, pensamiento crítico y compromiso con la persona, el campus continúa promoviendo espacios de encuentro que contribuyen a construir una transformación digital más humana, responsable y orientada al bien común.